Archive for the 'Cotolengo Insider' Category
De cuando detoné un brote en un operario…
Hace un tiempo, un incidente me demostró nuevamente lo frágil de la mente humana (sigo con los textos ampulosos… muejeje).
Una de mis funciones en la empresa cosiste en controlar gente de otros sectores mientras desarrollan cierta actividad sumamente específica, pero vital para el normal desarrollo de la planta. Habitualmente, el personal que la ejecuta va rotando dentro de cada sector. Uno de los empleados, digamos que se llama M, y con quien tengo una excelente relación laboral, se distingue de los demás por su apego al trabajo en medio de un sector en el cual es mayor esfuerzo realizado por la mayoría es, precisamente, para trabajar lo menos posible. ¿Me siguen?
Esa mañana M (en plena ejecución de tareas) me divisa desde un extremo de la planta. Empujando una zorra hidráulica cargada con dos tambores de 200 litros, pasa raudo junto a mí, pasa una puerta de seguridad (abierta), se le cae uno de los tambores, lo levanta, atraviesa otro sector, pasa a un patio interno. Comienza a repetir incesantemente cosas como “Yo me rompo el c*l* trabajando, no sé por qué me controlan a mí, controlen a los demás que se roban todo” (básicamente, yo era el blanco de esta sentencia), “Que me suspendan, no me importa, por lo menos descanso una semana”, y otras cosas, mientras cuatro personas (incluido un servidor) intentaba calmarlo. M tiene contextura física más bien delgada, pero de pronto agarró uno de los tambores (200 lts, lleno), lo levantó por encima de su cabeza y lo arrojó a un volquete. En medio de esta situación aparece el gerente de RRHH alarmado por la alharaca y se lo lleva para “hablar”.
Es vox populi en la empresa que M padece cierto tipo de afección que lo obliga a tomar medicación para controlar su temperamento: cuando los toma, no presenta problemas en el trato. Más tarde confesaría que hace meses no estaba tomando los fármacos prescritos porque “lo tiran muy abajo”. Tras una serie de consultas médicas, volvió al tratamiento. No promoví ninguna sanción contra él. No daba.
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Finalmente, luego de varios años de resistirme a ello, estoy tomando psicoactivos bajo prescripción médica. La pasta en cuestión es Alprazolam, más conocida por su marca comercial Xanax.
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(Cotolengo Insider: Verón)
Juan Ramón Verón t.c.c. “Basura” porque su función dentro de la empresa es barrer basura del piso. El tipo de proceso productivo genera permanentemente desechos que, si bien no son tóxicos, ponen en peligro al resto de los operarios y a quien, en general, surca los pasillos de la planta.
El “Basura” presenta una larga serie de incidentes con otro personaje nefasto dentro del Cotolengo, y quien merece un post aparte: el Tonto. ¿La razón de los choques entre estas dos personas de caracterÃsticas tan similares? El Basura reacciona violentamente ante la menor provocación, lo que hace que varios de la gleba cotolenguiana se diviertan provocándolo a expensas de lo que hace o dice, o simplemente inventan hechos para “pincharlo”. El hecho que mejor alimenta a los buitres es una relación sentimental que mantuvo durante unos años con otra empleada de la empresa, Betty, la cual curiosamente vivió tórrido romance con el Tonto, hace ya muchos años (cabe acotar que mientras Verón ronda la treintena, Betty ha superado largamente los cuarenta).
Esta relación entre Verón y Betty no estuvo exenta de incidentes, algunos de los cuales detallo a continuación:
* Han sido vistos, en las cercanÃas de la empresa, mientras se agredÃan a golpes de puño para resolver cuestiones sentimentales.
* Verón manifiesta ser sobrino de un tal Antonio RÃos, un cantante popular de baja estofa. En cierta ocasión, con el objeto de hacer una escapada de fin de semana con otra mujer, le dijo a Betty (para entonces su legÃtima) que su tÃo le habÃa pedido que oficiase de chofer para su auto durante una gira. Cuando Verón volvió a su casa, dijo que todo habÃa resultado bien; sin embargo, desconocÃa que la noche anterior su tÃo habÃa sufrido una accidemte automovilÃstico al incrustarse con su auto contra una columna de alumbrado público…
* Con relación a su tÃo, Verón manifiesta a quien quiera escucharlo que en repetidas ocasiones Antonio RÃos lo ha tentado para que se una a la carrera artÃstica. Estas aseveraciones son acompañadas por desentonados barritos, que hacen la delicia de la fauna cotolenguiana.
* La crisis final entre esta pareja dispareja se produjo cuando Verón llevo a la amiguita de la escapada de fin de semana a un partido de fútbol de camaraderÃa entre la fauna (recordatorio: Betty y Verón trabajan en la misma empresa). Desde luego, al dÃa siguiente fue la comidilla de toda la empresa…
* Una vez producida la ruptura entre Verón y Betty, comenzó una disputa por la posesión de los bienes comprados durante el concubinato. Estas discusiones terminaron, literalmente, a los tiros, cuando familiares de Betty se enfrentaron con familiares de Verón con armas de fuego.
* Uno de los bienes en disputa era un automóvil Ford. Luego de una disputa judicial, Verón recibió una suma de dinero, pero nada más (debido a que Betty habÃa aportado todo el dinero para la compra de ese bien). Como Betty no sabe conducir, puso el auto a la venta. Al manifestarse varios cotolenguianos interesados en comprarlo, Verón dijo a los cuatro vientos que quien comprase el auto debÃa pagarle a él una suma en concepto del equipo de coversión a gas, y devolverle una caja de herramientas y tres revistas porno que habÃan quedado en el maletero del auto.
* La nueva novia de Verón, Norma, desencadenó comentarios de todo color, siempre fomentados por las hábiles declaraciones del susodicho. AsÃ, en cierta ocasión, un viaje de Norma para resolver un problema familiar en Paraguay motivó comentarios tales como “Esa vieja se te va y no vuelve…” por parte del Tonto.
* A raÃz de los continuos embates del Tonto sobre Verón y su nueva pareja, éste se instaló en el bar de la esquina de la empresa y le presentaba a cada compañero de trabajo que pasaba por allà a su novia con comentarios tales como “¿Y? ¿Volvió o no Normita?” o “¿Y? ¿Esta buena o no?”…
* En otra ocasión, salgo de la empresa y veo gente mirando hacia la misma esquina hacia la cual me dirigÃa a buscar mi automóvil. Al llegar a ese punto, veo al Tonto y a uno de sus secuaces escuchabdo gritos de Verón como ser “Hacete el guapo ahora, afuera de la empresa, a ver”, mientras que Norma calmarlo. El Tonto, desde varios metros de distancia le respondÃa cosas como “No me hago el guapo, soy guapo adentro y afuera”. Impecable espectáculo, mientras transeúntes miraban…
Y ahora, la cereza del postre. Verón falto al trabajo dieciocho dÃas sÃn presentar justificación alguna. Durante los primeros dÃas, adujo que debÃa someterse a una operación de vesÃcula biliar, pero nunca presentó un certificado médico que avale sus dichos. La empresa se puso en contacto con el sanatorio donde se habrÃa de operar, pero en el la institución sanitaria no costaba ninguna entrada con el nombre de Verón. Tras ser intimado por la empresa, éste presento un certificado de atención, fechado el mismo dÃa de la amenaza de despido por abandono de trabajo. Durante otros diez dÃas, no fue a trabajar, desoyendo las intimaciones de la empresa. Cuando finalmente volvió al trabajo, explico su ausencia:
“No podÃa venir a trabajar porque Betty me hizo magia negra, me hizo un mal. Yo querÃa levantarme de la cama para volver a la empresa, pero una fuerza me retenÃa, me empujaba de nuevo para la cama. Asà que fui a ver a una curandera, que me dijo que tome un litro de un lÃquido en ayunas. Al tomar el primer vaso, me sentà mal y vomité una vÃvora negra de dos cabezas” (¡¡¡sic absoluto!!!)
Una vez que el departamento de Personal escucho esto, lo derivo inmediatamente para que una junta médica lo examine. Resultado oficial: no tiene ningún problema médico que justifique su ausencia. Resultado extraoficial y telefónico promulgado por el jefe de la junta : “mandalo a un manicomio”…
¿Y que hizo la empresa? Nada. Tán solo le descontó los dÃas correspondientes…
No commentsEl Flaco Juarez
El flaco Juarez hoy no fue a trabajar. Adujo, telefónicamente, stress. Coincidentemente, ayer perdió su equipo, Boca. En cada ocasión que Boca pierde, no va a trabajar al dÃa siguiente…
Ya daré más detalles de esta empresa de primera lÃnea en la que trabajo, y que es peor que un cotolengo (dicho esto con el mayor de los respetos por quienes viven en esas condiciones).


