Antros infantiles
A medida que los hijos crecen (o uno va envejeciendo, elijan la lectura que les resulte más benévola) hay que ir enfrentando los cambios que la vida necesariamente nos pone adelante. Uno de ellos (entre tantos que me vienen a la cabeza) es la tendencia a festejar los cumpleaños en lugares ad-hoc. Soluciona varios problemas a los padres: tienen horarios definidos de inicio y finalización, los chicos están entretenidos todo el tiempo, etc.
Estos lugares pueden funcionar en locales comerciales, casas viejas/deshabitadas decoradas para la ocasión… y el tipo de lugares que da título al post.
Llegó una invitación para llevar a la nena a un cumple. Ok, la dirección no me llamó particularmente la atención, no me hizo ningún ruido. Pero cuando llegué a esa esquina… este lugar me suena… ¡Esto era TÍVOLI!. Si, la mítica disco ahora es un salón de fiestas infantiles. La decoración exterior de ángulos de aluminio dio paso a coloración amarilla. Sobre el saliente de la entrada hay una pseudomuralla hecha con bloques de concreto. No llegué a pasar más allá de la puerta: dejé a la nena y me fuí a casa.
Después, a través de otras invitaciones, fui descubriendo que otros lugares míticos de Temperley se transformaron en salones infantiles. En cada ocasión, cuando la llevaba y la iba a buscar me quedaba pensando un poco en la naturaleza humana. De como podemos crear cosas bellas y después destruirlas. De como en cualquier momento de la persona más amable surge un ser siniestro. De como lugares de reviente se transforman en reductos para inocentes fiestas infantiles.
Hollywood, Meca cheta de Avellaneda, es ahora Mboreté (tropical). Electric Circus, tengo entendido, cerró hace rato. Asumo que esta tendencia no ha sido exclusiva de la zona Sur. La Casona (ahora oculta detrás de locales comerciales con precio de alquiler artificialmente alto) cayó víctima de sus propias convicciones en lo referente a la “seguridad”. El lugar donde festejamos el cumpleaños a la nena sigue el mismo patrón: se llamó Keops, después Ku, después fue la enésima encarnación de París (Ohhhh París… Ohhhh París… oops…). Cristal (primera pista de patinaje sobre hielo en zona sur) después fue Kick (me parece que falta un nombre en el medio), después Kick 184, después El Teatro Sur, hoy Auditorio Sur. Le Paradise, paraíso merquero, hoy día es un templo evangelista. Habráse visto.
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