Archive for October, 2009
Antros infantiles
A medida que los hijos crecen (o uno va envejeciendo, elijan la lectura que les resulte más benévola) hay que ir enfrentando los cambios que la vida necesariamente nos pone adelante. Uno de ellos (entre tantos que me vienen a la cabeza) es la tendencia a festejar los cumpleaños en lugares ad-hoc. Soluciona varios problemas a los padres: tienen horarios definidos de inicio y finalización, los chicos están entretenidos todo el tiempo, etc.
Estos lugares pueden funcionar en locales comerciales, casas viejas/deshabitadas decoradas para la ocasión… y el tipo de lugares que da título al post.
Llegó una invitación para llevar a la nena a un cumple. Ok, la dirección no me llamó particularmente la atención, no me hizo ningún ruido. Pero cuando llegué a esa esquina… este lugar me suena… ¡Esto era TÍVOLI!. Si, la mítica disco ahora es un salón de fiestas infantiles. La decoración exterior de ángulos de aluminio dio paso a coloración amarilla. Sobre el saliente de la entrada hay una pseudomuralla hecha con bloques de concreto. No llegué a pasar más allá de la puerta: dejé a la nena y me fuí a casa.
Después, a través de otras invitaciones, fui descubriendo que otros lugares míticos de Temperley se transformaron en salones infantiles. En cada ocasión, cuando la llevaba y la iba a buscar me quedaba pensando un poco en la naturaleza humana. De como podemos crear cosas bellas y después destruirlas. De como en cualquier momento de la persona más amable surge un ser siniestro. De como lugares de reviente se transforman en reductos para inocentes fiestas infantiles.
Hollywood, Meca cheta de Avellaneda, es ahora Mboreté (tropical). Electric Circus, tengo entendido, cerró hace rato. Asumo que esta tendencia no ha sido exclusiva de la zona Sur. La Casona (ahora oculta detrás de locales comerciales con precio de alquiler artificialmente alto) cayó víctima de sus propias convicciones en lo referente a la “seguridad”. El lugar donde festejamos el cumpleaños a la nena sigue el mismo patrón: se llamó Keops, después Ku, después fue la enésima encarnación de París (Ohhhh París… Ohhhh París… oops…). Cristal (primera pista de patinaje sobre hielo en zona sur) después fue Kick (me parece que falta un nombre en el medio), después Kick 184, después El Teatro Sur, hoy Auditorio Sur. Le Paradise, paraíso merquero, hoy día es un templo evangelista. Habráse visto.
Declaración de ¿principios? en una fiesta infantil
Hace unos días, estaba con Patricia en una fiesta infantil. La nena correteaba alegremente por allí. El nene en brazos de la madre, levemente pachucho a causa de una diarrea que lo tiene a mal traer. De pronto, escucho a mis espaldas una madre que habla con otra…
Si, son los chicos que se mudaron al tercero hace poco. Son divinos. Es más: mientras se estaban mudando ví que entraban al departamento una imagen enorme de la virgen de San Nicolás. Me dije: adoran a la virgen, no pueden ser mala gente (¡¡¡SIC!!!)
Por definición, soy antirreligioso: entiendo que los supuestos valores morales que la iglesia católica (me voy a referir solamente a esta por ser la que más conozco, pero los razonamientos son aplicables por lo menos a todas las grandes religiones monoteístas) son tratados de manera hipócrita por sus seguidores: intentan permanentemente expiar supuestas culpas, pero cuando dejan el lugar de adoración (iglesia/templo/sinagoga/mezquita) pecan de lo lindo.
Esta madre, profesional entrenada, que intenta ser una guía para sus hijos, que asiste a misa y especialmente los 24 de Diciembre, que ofrendó sus hijos a María, es tan hipócrita y obtusa como cualquier otro fanático religioso.
3 commentsConcierto en el peaje
Por esas cosas de la movilidad urbana, de vez en cuando uso las autopistas para circular con mas -lo que espero- o menos -lo que obtengo- comodidad, de acuerdo a tráfico.
Casi siempre los fines de semana, aunque ocasionalmente lo hago en días hábiles, y aquí aparece lo notable.
Viajaba un miércoles hacia el centro de Buenos Aires por la autopista 25 de Mayo. Llegué al peaje y me ubiqué en la cola correspondiente (siempre intento pagar con cambio, particularmente en la caja de pago exacto). Desde luego, había que esperar. Comienzan a sonar bocinas aisladas, y luego se transforma todo en un concierto sin ton ni son. ¿El objetivo? Presumo que un intento de regresión infantil: al mismo tiempo que aporrean insensiblemente las bocinas van cantando La Farolera, tratando de alzar la barrera.
AUSA, a diferencia de otros concesionarios, no libera el paso luego de cierto período de espera como debiera. Simple planteo reduccionista: si se alza la barrera se cobra menos peaje; si se cobra menos peaje entra menos dinero a las arcas del gobierno de la ciudad. Por cierto, Macri se presenta como el paladín del orden… en fin: Anomias Argentinas Hasta el Fin.
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