Limadito

Porlamenesunda. Limadito Porlamenesunda.

34ta Feria del Libro: la misma emoción, la misma angustia

El lunes 12 terminó la última edición de la Feria del Libro de Buenos Aires. Como en otras ocasiones, asistí embelsado ante la espectativa de mi necesaria dosis de cultura impresa… para encontrarme, nuevamente, con el mismo retrato del poder de las mega-editoriales.

Mi approach a la Feria resulta estrictamente pragmático: tengo intereses amplios pero presupuesto limitado, por lo que tengo que elegir bien a la hora de comprar. Como en otros años, las editoriales eliminan los intermediarios para vender sus productos al mismo precio (o más caros) que en librerías, o discernir el precio de acuerdo al medio de pago sin previo aviso (efectivo es levemente más barato, los pagos con tarjeta de crédito o débito se facturan de acuerdo el precio publicado). Entonces ¿cuál es el propósito de la feria?. Vender, por supuesto. Pero al igual que tantas cosas en este país, en vez de aprovechar la situación y bajar un poco los precios dejando de ganar un poco por cada unidad vendida apostando a vender mas unidades, los libros resultan más caros que luego de pasar por distribuidores y libreros. Recuerdo que el año pasado la serie de libros de Adrián Paenza sobre matemática se vendías muy bien, y en la feria cada libro costaba un promedio de cinco pesos más caro que en una librería (en ese momento se vendia a quince pesos en las librerías y a veinte en el stand de la editorial), un moderado veinticinco porciento de sobreprecio.

La excepción que confirma la regla: Mc Graw/Hill. Sus libros estaban un poco (no mucho) por debajo del precio de mercado, aunque se tratan de libros técnicos, sumamente específicos y de circulación relativamente pequeña (por más que muchos sean los textos sugeridos en carreras universitarias). Los cuatro volúmenes del manual del ingeniero químico (más conocido por quienes andamos en el tema como “el Perry”, por su autor) hicieron que deje un rastro de saliva por el stand.

Como en otros años, luego de pagar la usurera tarifa de estacionamiento del predio, me preguntaba si no era hora de dejar de asistir a una feria que no piensa más que en vender, en lugar de vender más. Ya veré que hago el año que viene.

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