Lindo 25/12
Este año, el 25 de Diciembre cayó con la novedad de la muerte del padre de un amigo. Esa muerte, causada por un cáncer detectado demasiado tarde, me provocó algo raro: por primera vez pude ir a un velatorio sin que se me revuelvan las tripas de impresión (si, soy blandito…).
En realidad, le escapo a todos los servicios fúnebres que puedo: no me agradan, no me gusta la idea de exponer a un muerto a la vista de cualquier pelagatos que aparezca, no soporto los comentarios de rigor. En los últimos años, sólo he asistido a cuatro ceremonias de este tipo: el funeral de mi abuela, de la abuela de mi mujer, y de los padres de dos amigos de larga data, ya casi rancios.
Un detalle curioso: este último velatorio se realizó en el mismo lugar que el de mi abuela, siete años atras.
Por si hacÃa falta aclararlo, el tÃtulo del post es absolutamente sarcástico.
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